Puede comprar los mejores contenedores del mercado, colocarlos perfectamente, etiquetarlos con claridad y asignar un color a cada flujo de residuos; y, aun así, tres meses después, descubrir que la contaminación vuelve a aparecer y que sus tasas de reciclaje no son las que deberían ser.
Es una experiencia frustrante, y bastante común. Hay algo que siempre se nos escapa en lo que se refiere a la gestión de residuos: el sistema es solo la mitad del entramado. La otra mitad son las personas.
Las buenas intenciones no bastan
La gente quiere hacer lo correcto cuando se trata de reciclar, pero las buenas intenciones no bastan.
Durante un ajetreado servicio nocturno, un chef que trabaja a toda máquina no se detiene a pensar en qué flujo debe depositarse un envase. Del mismo modo, un operario de almacén que se apresura para sacar los pedidos no se detiene a comprobar si el film del palé, las cintas y los separadores de cartón deben separarse antes de desecharse.
Estos son los momentos que dictan el éxito o el fracaso de su sistema de reciclaje. Porque cuando las personas están sometidas a presión y trabajando sin descanso, recurren a lo que les resulta más fácil. No es un problema de actitud, es la naturaleza humana. Y si la solución más fácil no es la correcta, su sistema empezará a desmoronarse.
Hasta cierto punto el sistema se puede mejorar, pero el verdadero secreto para impulsar la gestión de residuos es crear una cultura mejor.
Empiece por el porqué, no el qué
El primer paso para crear una mejor cultura del reciclaje es lograr el compromiso de su personal. Sin embargo, esto es algo que se pasa por alto con demasiada frecuencia. Normalmente, nos centramos en el "qué", no en el "porqué", y se priorizan la mecánica y los procesos con la creencia de que un sistema mejor dará mejores resultados.
El sistema importa, por supuesto, pero si la información no se basa en algo que tenga significado para su equipo, no calará.
El propósito impulsa las decisiones, no los procesos. Para que un equipo cambie de comportamiento, es necesario explicar por qué es importante. No hablamos de una lección abstracta sobre cómo salvar el planeta, sino de algo más personal, algo que sea directamente relevante para las personas.
Quizás sea el coste financiero de los flujos de residuos contaminados. O los compromisos de sostenibilidad de su empresa y lo que significan. O simplemente que, como profesionales, su personal se enorgullezca de dirigir una operación eficiente y bien gestionada. Sea lo que sea, debe aprovecharlo para que conecte con su equipo y lo impulse a hacer las cosas bien.
Dé a su gente un sentido de la responsabilidad
Tradicionalmente, las organizaciones han adoptado un enfoque descendente, dando instrucciones a los trabajadores desde arriba con la esperanza de que sigan los sistemas y procesos establecidos. Esto es algo que funciona hasta que deja de funcionar, sobre todo cuando se producen cambios de personal, presiones estacionales y periodos de gran actividad. Pero si se quiere crear una cultura que mantenga los buenos hábitos incluso ante la adversidad, es necesario fomentar el sentido de la responsabilidad.
Cuando las personas o los equipos se sienten responsables del buen funcionamiento del reciclaje en su área, se comportan de forma diferente. Perciben cuando algo no va bien. Corrigen a sus compañeros sin que nadie se lo pida. Se enorgullecen de sus esfuerzos. Pueden parecer pequeños cambios de comportamiento, pero tienen un impacto considerable.
¿Y cómo se crea un cambio de mentalidad?
Las personas se esfuerzan por mantener lo que han ayudado a construir. Por lo tanto, asegúrese de que sus equipos participen en el diseño o la revisión de sus sistemas de reciclaje. También puede nombrar "campeones del reciclaje" que ayuden a mantener el tema presente en la mente de las personas. O establecer premios mensuales como reconocimiento de los equipos o empleados que se preocupen especialmente de que la gestión de residuos funcione bien. La clave es hacer que las personas sientan que sus acciones importan y darles el reconocimiento que merecen cuando se esfuercen.
Siempre visible, siempre relevante
Ni siquiera las mejores culturas se mantienen por sí solas. Por lo tanto, si quiere impulsar el reciclaje en su empresa, hará falta algo más que una sola sesión informativa o un cartel en la pared. Debe mantener vivo el concepto de reciclaje y su importancia bien presentes en la mente de los miembros de su equipo.
Una forma de hacerlo es asegurándose de que su personal esté al día sobre las tasas de reciclaje y sepa si la organización está alcanzando sus objetivos o no. Otra forma es dar reconocimiento público a los equipos que hayan mejorado sus cifras de contaminación o destaquen en materia de reciclaje. [Text Wrapping Break][Text Wrapping Break]También aquí la legislación sirve de estímulo. Ahora que Simpler Recycling cumple un año y se vislumbran más cambios en el horizonte, hay motivos de peso para mantener la gestión de residuos presente en la mente de las personas.
El sistema y la cultura, juntos
Aunque la cultura adecuada puede ser una herramienta poderosa, nada de lo que hemos tratado aquí es motivo para ignorar el impacto de la infraestructura. Los contenedores adecuados, en los lugares adecuados y con el etiquetado correcto siguen siendo la base de cualquier sistema eficaz. Sin ellos, incluso la cultura más sólida tendrá dificultades. Pero, al mismo tiempo, una infraestructura sin cultura también tiene sus límites.
Las empresas que realmente triunfan en materia de reciclaje son las que invierten en ambas. Primero implantan sistemas adecuados y, después, logran que sus empleados se impliquen, los comprendan, crean en ellos y asuman su responsabilidad. Porque es entonces cuando el reciclaje deja de ser una tarea y empieza a convertirse en algo natural.
¿Quiere crear su propia cultura del reciclaje? Consulte Recyclopedia, nuestra plataforma que ofrece asesoramiento sobre los tipos de sistemas y formación que pueden transformar su enfoque de la gestión de residuos.
Share on Social Media