Lleva años perfeccionando la experiencia de sus clientes. Ha elegido cuidadosamente la decoración de su hotel. Ha perfeccionado su bienvenida. Ha pensado bien la ropa de cama, las rutinas de limpieza y los servicios de cobertura.
Pero hay algo que puede echar por tierra todos sus esfuerzos en tan solo unos segundos: los residuos.
Una papelera a rebosar. Un mal olor que se extiende desde la zona de servicio a la zona de clientes. Una estación de reciclaje que se convierte en un vertedero. No son molestias menores. Son un riesgo importante para su reputación. Los clientes no dudan en compartir sus malas experiencias en las redes sociales, por lo que el coste de ignorar estos problemas puede ser mayor de lo que piensa.
Lo que notan los huéspedes
Sus clientes no se fijarán en sus estrategias de gestión de residuos ni acudirán a sitios web o redes sociales para escribir una reseña sobre ellas. Sí notarán, sin embargo, el mal olor cerca del ascensor, la papelera rebosante en la entrada de la zona de desayunos o los residuos para reciclar amontonados en el pasillo.
Con demasiada frecuencia, esta situación se considera un problema de limpieza y no un problema comercial, pero no es algo que se pueda achacar a una falta de interés o de mano de obra. No es que sus equipos ignoren el problema, es que el sistema con el que trabajan falla.
Cuando esto ocurre, los residuos empiezan a acumularse en lugares donde sus clientes pueden verlos. Y es entonces cuando esta situación empieza a repercutir en la experiencia del cliente y a aparecer en sus reseñas.
¿En qué falla su sistema?
Muchos establecimientos se centran demasiado en el primer y el último paso de sus sistemas de gestión de residuos, pero el problema para la mayoría de las organizaciones no está en el cubo. Está en lo que ocurre después.
Entre el momento en el que alguien deposita un objeto en el cubo adecuado y el momento en el que el cubo llega a un punto de recogida externo, hay una fase oculta que la mayoría de los establecimientos apenas controlan. Es en esta fase cuando todo el sistema es más vulnerable a los fallos y cuando las consecuencias empiezan a repercutir en la experiencia del cliente.
Los carros y equipos de transporte inadecuados hacen que las bolsas se rompan. Los olores se propagan. El tiempo de los trayectos entre las zonas de clientes y de personal es superior, por lo que los residuos permanecen en los pasillos mientras el personal realiza múltiples viajes con equipos inadecuados. Aunque pueda parecer insignificante, en realidad son fallos sistemáticos los que causan muchos de los problemas visibles.
La buena noticia es que la solución es sencilla.
Invertir en las herramientas adecuadas (soluciones específicas para un movimiento eficaz, eficiente e higiénico de los residuos), permite reducir el tiempo que los residuos permanecen donde pueden ser vistos (u olidos) por sus clientes.
Eche un vistazo a nuestra gama de carros y equipos diseñados para ayudarle a cubrir la distancia entre los cubos internos y externos.
Reduzca la contaminación
Los fallos en los sistemas de gestión de residuos no solo afectan a la experiencia inmediata de los clientes, sino que también pueden poner en peligro su reputación.
En una época en la que la sostenibilidad es más importante que nunca, sus huéspedes querrán saber que pone de su parte para reciclar más y desperdiciar menos. Por eso, la contaminación es un asunto clave. Basta un solo artículo para estropear un cubo entero, poniendo en peligro sus flujos de residuos y reduciendo las tasas de reciclaje que prometió a sus clientes que conseguiría.
Es un reto especialmente grave en los establecimientos de hostelería. No solo por el volumen de residuos que se genera, sino por la propia naturaleza de sus clientes. A menudo, los huéspedes son visitantes esporádicos, probablemente de otra ciudad o país. Esto significa que es probable que no estén familiarizados con los requisitos de reciclaje de residuos que afectan a su establecimiento, o tal vez sean incapaces de leer la señalización que usted ha colocado para explicarlos. Además, se encuentran en un estado de ánimo diferente y es menos probable que estén tan atentos como cuando están en casa.
Eso significa que su infraestructura debe ser excelente, para que pueda hacer lo que sus huéspedes tal vez no hagan. Elegir cubos con el diseño adecuado y colocarlos en los lugares apropiados es vital, al igual que crear una rutina de recogida que garantice que se vacían antes de alcanzar su máxima capacidad.
Si lo hace bien, no solo cumplirá las tasas de reciclaje, sino que también contribuirá a evitar el desbordamiento de residuos, los malos olores y las situaciones antiestéticas que terminan con críticas de una estrella. En nuestro blog, lea la publicación con tres consejos para que su sistema de reciclaje sea más claro.
Establezca un sistema que proyecte su reputación
Los mejores sistemas de gestión de residuos para hostelería tienen algo en común: no han surgido por casualidad. Se han diseñado específicamente para su uso con personal de limpieza, huéspedes y los entornos en los que operan.
Se trata de sistemas que tienen muy en cuenta cuál será su función en el mundo real y cómo los utilizarán las personas. Y cuando funcionan, son casi invisibles. De eso se trata exactamente. Porque cuando su gestión de residuos funciona eficazmente, nadie se da cuenta. Pero cuando no funciona, sí que se ve. Y puede estar seguro de que la voz se correrá.
Su establecimiento no se detiene, y su gestión de residuos tampoco debe hacerlo. Consulte nuestra gama de cubos para zonas de personal y zonas de clientes creados específicamente para los retos a los que se enfrentan negocios de hostelería como el suyo.
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